ADIOS A LA LIGA, ADIOS
Las expectativas eran altas, la ilusión de ver a Riqui Puig
y a Ansu Fati de entrada nos hicieron
pensar que veríamos otro Barça, pero fue
apenas un leve espejismo.
.
Riqui es un verso suelto, capaz de emocionar o de levantarte
del asiento, y aun con sus errores,
propios de su insultante juventud, es un
verso mejor que cualquier ripio que es en lo que se
convierten sus compañeros gracias a su abulia.
El Barça y su sistema han envejecido mal. Como aquellos
actores que peinando canas y luciendo arrugas o marcas de botox, continúan
jugando a ser el galán cuando tan solo
pueden hacer de padre de la novia.
Es un sistema que cuando fue original, se convirtió en una
obra de arte, y hoy, en manos de Quique Setién, entregado al club de amigos, no
es más que un trampantojo tan falso como el público dibujado en las gradas en este final
de liga.
El Barça necesita una limpieza, pero muy profunda. No nos vale con un lavado de cara ni un repaso para quedar bien pero ni Bartomeu ni su junta parecen capaces de cambiar el
rumbo de un acorazado que ve a su alrededor los icebergs y solo tiene la duda
de con cual tropezará y cuando.
Mención aparte merecen los arbitrajes. Mientras a su rival les
ayudan en jugadas que, con una pequeña dosis de vergüenza nadie sería capaz de
defender, a nosotros nos tratan como a los rookies de la NBA, y somos un club
que en manos de este colegio arbitral y de esta federación, es como aquel niño
yuntero de Miguel Hernández, “a los golpes destinado” y que parafraseando al
poeta, “empieza a vivir y siente, la liga como una guerra” en una lucha
imposible salvo un milagro vestido de ataque de honestidad de ese colectivo que
puede sentir que se le está yendo la mano, o un error demasiado grave del
líder, aunque ninguno de los supuestos parecen ya posibles.
Y en Vigo probablemente el club haya dejado escapar la
última oportunidad en una falta inexistente que Aspas(qué jugadorazo) transformó
en un injusto empate.
Tal vez sea el momento de hacer de la necesidad virtud y de refundar
esta plantilla, porque cuando baja la marea es cuando te das cuenta de quien se
estaba bañando desnudo, y deportivamente hablando, esa desnudez vergonzosa como
la de Adán y Eva en el paraíso, la hemos podido ver, entre bostezos, los
aficionados del club que cuando se marchó Valverde creímos que Setién iba a ser
otra cosa.
Hoy ya tenemos la certeza de que es mas de lo mismo


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